EL PODER ECONÓMICO DETRÁS DE LA COPA AMÉRICA


Si hace unos dias publicaba sobre el gran negocio de la FIFA, ahora publico sobre la Copa America

EL PODER ECONÓMICO DETRÁS DE LA COPA AMÉRICA

Detrás del torneo más antiguo del Continente se mueven los intereses económicos más relevantes de la región, los cuales hacen carne de la intención de sostener supremacías geopolíticas. La CONMEBOL, madre de las confederaciones deportivas en esta parte del mundo, es al igual que el talento de los futbolistas sudamericanos uno de los afectos más entrañables de los países de América del Sur. Desde 1916, fútbol y confederación sudamericana del balompié son sinónimos. Nacida una fría tarde de julio del año señalado tuvo esa organización su primera sede en Montevideo. Allí permaneció hasta que por imperativo de sus presidentes se convirtió en una entidad itinerante. Ahora su reino está en Asunción.

Escribe: Rafael GÓMEZ MARTÍNEZ

Se afirma que detrás de cada Copa América hay un argumento geopolítico y eso lo demuestra el hecho que, de 25 certámenes, el 88 por ciento de los premios mayores lo tienen Brasil y la Argentina. El primero con 14 y el segundo con 8. Eso confirma que ambos países son también en verdad dueños del fútbol del área, tal como lo son en otras cifras frente al resto de sus pares sudamericanos.

Tal asimetría tiene sus razones: el largo proceso de consolidación de esta industria cultural y deportiva en la cual la Copa América es emblemática, se inició con entre los años 1916 y 17 en el Río de la Plata, con apenas cuatro equipos. Ellos fueron, Uruguay, Argentina, Chile y Brasil. Un discreto y focalizado inicio, si se quiere, pero el germen de lo que es hoy uno de los eventos más importantes de la FIFA y el primero internacional, en términos históricos.

Las migraciones europeas y los deportes con sus formas de juego que traían en sus trazas culturales explican parte del fenómeno y el momento en que nacieron y se desarrollaron. Algunos de los clubes más viejos de Sudamérica se encuentran en esos países que protagonizaron los primeros certámenes. Newell´s Old Boys de Rosario o Banfield, en la Argentina, fueron equipos fundados por migrantes ingleses que se instalaron en ciudades como Rosario o Buenos Aires y quienes en sus tiempos libres practicaban fútbol tal como lo conocemos.  

El objetivo de aquella hora pionera, en los inicios del siglo XX, para realizar este certamen internacional, fue el de  “unir a las naciones del sur” que venían de un siglo XIX lleno de enfrentamientos y de amenazas de enfrentamiento, como ocurre cuando los países están en proceso de conformación y estabilización política. Así había sido en el Cono Sur, entre los primeros estados que participaron de la Copa inicial.

La memoria registrada recuerda que en ese esfuerzo de integración regional primó “la amistad, la gallardía y el honor por vestir la camiseta del país que se representaba”. Uruguay alcanzó la primera posición y los primeros dos principales trofeos de esta historia.

Después, la convocatoria creció con ese espíritu inicial, a despecho de los conflictos que ensombrecían a otros lugares del planeta, incluida la contienda universal de mitad del siglo XX.    Esa manera de enfocar los encuentros regionales aparecía incluso en la forma de reconocer a los diferentes conjuntos participantes. Por ejemplo, los “carasucia” de Argentina, como fue conocida la selección de ese país que ganó aquel sudamericano de Perú, en 1957. En ese mismo orden el argentino Norberto Méndez y el brasileño Zizinho son los máximos goleadores con 17 anotaciones cada uno.

NEYMAR Y MESSI

Existen razones de peso para que Brasil, la Argentina e incluso Uruguay, tengan la influencia que ostentan en el fútbol regional y mundial. Según Mario Vanemerak, exjugador de la Selección Argentina y suplente de Diego Maradona en la etapa preparatoria y clasificatoria del Mundial México 86, “para llegar a ser parte de la primera división del fútbol profesional argentino, el aspirante –pibe–  debe pasar en su etapa de formación por nueve divisiones inferiores, en las cuales alcanza el fundamento técnico-táctico y la fortaleza física necesaria”. Esa es la primera razón y argumentos similares en la preparación del jugador, despliegan en la organización deportiva los países cercanos.

Esa causa de largada está seguida por la circunstancia de que cada unidad deportiva es una sociedad integrada por miles de ciudadanos, en general vecinos de los barrios de las ciudades donde se asientan los clubes, quienes aportan sus cuotas permanentes para el sostenimiento de la organización y participan de sus actividades y beneficios como asociados. Es por eso que una marca de fútbol es un conglomerado de actividades físico-deportivas y culturales, no sólo de fútbol.

Un tercer elemento es la infraestructura. Cada club -en términos históricos- es dueño de su estadio y del resto de instalaciones para los diferentes deportes. Una institución como River Plate tiene, incluso, lo que se denomina “universidad” para la formación de sus futbolistas, socios e interesados en general. Una paradoja de este emblemático nombre del fútbol argentino que hoy se encuentra en los últimos lugares y es candidato descender de categoría, desde la primera división, por primera vez en su historia.   

Otro ejemplo en idéntico sentido es el “rey de copas” Independiente del barrio de Avellaneda, en Buenos Aires. Tiene cien mil hinchas asociados que aportan para el sostenimiento institucional y obtienen como beneficio el participar del ingreso a sus espacios deportivos para tenis, básquet, vóleibol y natación, entre otros ámbitos de formación y recreación. En ese marco organizativo, que es parecido en Brasil y Uruguay, el rédito natural es que las federaciones de esos países sean las que mayor peso tienen en la región y al tiempo también tengan voz fuerte en organizaciones como la FIFA.

EL NEGOCIO

La Copa América de Perú, realizada en 2004, le dejó a ese país beneficios económicos por unos dos millones de dólares. Esa cuenta está definida por el balance entre más de cinco millones de dólares por asistencia a estadios y publicidad, frente a unos egresos cercanos a los tres millones y medio de la misma moneda.  El certamen es un negocio rentable para el anfitrión y el caso del Perú se toma como relevante porque ha sido el más abultado en términos de ganancias directas en caja. El encuentro previo del 2001 le había dejado a Colombia una cifra redonda de un millón de dólares. Pero ninguno de estos dos países tiene el nivel de ingresos de Brasil o la Argentina y es por eso que se estima que crecerán las ganancias en esta Copa América del país austral.

SAN JUAN: ESTADIO BICENTENARIO

De esas utilidades la Confederación se queda con un 10 por ciento y el país anfitrión recoge el 30. El otro 60 por ciento se los distribuyen las selecciones participantes. Por supuesto que esto está es aparte de los negocios que genera una Copa América más de sus límites organizativos específicos.

Para esta nueva edición de Argentina se estima que en el movimiento por turismo y transporte, además del consumo directo en gastronomía, se generarán casi quinientos millones  de dólares, en tanto que los derechos por televisión y marketing abultarán las cajas con otros cuatrocientos millones. Ya las cuentas decían que las inversiones por adecuación y construcción de estadios, además de los derechos por patrocinios, merchandising y boleterías superaban los mil millones de dólares.

Ese movimiento le deja a la Argentina dos nuevos estadios: el Bicentenario de San Juan y el Único de La Plata. El comité organizador aspira a recibir la nada despreciable suma de 25 millones de dólares por la venta de 700 mil boletos de entrada a los diferentes estadios. Claro está, toda esta danza deja por fuera el considerar que la Copa es una vitrina excepcional para la venta de jugadores, expectativa que también deja por fuera el relieve de figuras como el argentino Messi y el brasileño Neymar, puesto que la bolsa de futbolistas es más amplia aunque menos conocida hasta la celebración del certamen.  

Pero es la CONMEBOL la que más gana en los acumulados. El conjunto que se extiende mucho más allá de la celebrada Copa América le ha permitido erguir la famosa sede de 9 plantas en el área de Luque, en las afueras de Asunción. Un edificio que marca el poderío de la institución regional y su capacidad para estar por fuera de ciertas exigencias de los estados, como en una especie de suprasoberanía que va más allá de lo estrictamente económico.

El peso de la historia tejida desde 1916 ha sido bien aprovechado por los dirigentes del fútbol regional. Es por eso y por las maneras de tejer una comunidad que está por encima de lo estrictamente deportivo, que algunos prefieren señalar como “mafia” a sus integrantes de niveles directivos y sus normas internas que exigen rituales de acatamiento para sostener sus espacios de poder ( fuente: aresprensa).

LA PLATA: ESTADIO ÚNICO
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